Haciendo el primer recuento de lo que me he dejado sin poner aquí del 2011 me doy cuenta de que faltan algunas cosas. Seguramente la mayor ausencia es presentar algo de “La Zona Sucia”, el disco que sacó Nacho Vegas en febrero. Quizá la ausencia se deba a que el gran Nacho Vegas es alguien a quien recurres en momentos especiales. Un día de primavera luminoso, con ganas de salir a calle, de entrar a un bar, de charlar y reír con amigos no es el mejor escenario para la música de este tímido asturiano. La llegada del frío, los días cortos y oscuros, el viento, las ganas de no salir de la habitación y de beber cerveza sólo sí que inclina a caer en la tentación de escuchar bien ese disco, así como su EP “Cómo hacer crac”… Y si terminas cayendo en esa tristeza emocional, te verás a ti mismo escuchando la discografía entera, asintiendo para tus adentros porque Nacho canta verdades de a puños; fracasos basados en sus propios fracasos pero que al fin y al cabo son universales; canta a los matices de la vida y los presenta con su cotidiana y bella crueldad. No conozco a nadie que se abra el pecho de par en par como él, y muestre todas sus entrañas, desde lo más hermoso, que es mucho, a lo más tenebroso, que puede llegar a ser más. José Tomás dicen que quiere morir en la plaza. Nacho Vegas retransmite cantando su propia autodestrucción sentimental y vital, hasta un punto quizás peligroso.
