Es el momento de los buenos propósitos. Uno que debería ser
de obligado cumplimiento es el de no hacer el gilipollas por quien no merezca
la pena; dejar atrás a la persona en cuestión o llevar una ristra de ajos
contra los posibles vampiros que acechen en el camino; seguir adelante arreglando
lo roto que quede dentro; escapar, sobre todo escapar; aprender, sobre todo
aprender. Es un buen deseo para las uvas de nochevieja y si en tiempos de
crisis los Reyes Magos se estiran un poco y regalan una tonelada de fuerza…
todo será más fácil. Pero el primer paso es reconocerlo…como en las reuniones
de Alcohólicos Anónimos. Yo, Sharon Van Etten, hago el gilipollas por alguien
que me hace sufrir. Es un tema universal, pero pocas canciones como “Serpents”
transmiten ese miedo, mala baba y reproches de quien decide bajar del altar al
falso dios; “disfrutas chupando mis
sueños, así que me acostaré con alguien que no seas tú”.