Hay días y días. Y momentos, estados de ánimos, prioridades y puntos de vista diferentes acerca de la misma cosa según pasa el tiempo. Mirando cómo los barrios humildes de Londres, Liverpool o Manchester se levantan contra sus vecinos y les roban. Cómo se mean en la sociedad a la que no se han sabido adaptar o la cual no ha sabido aceptarlos. Ver la falta de lemas moralmente asumibles. La falta de inteligencia. La falta de corazón. La falta de estética de un supuesto marginado social que sale muy contento de una tienda en llamas con su X-Box en la mano… Eso produce tanta decepción por el mundo que vivimos como la prima de riesgo o los datos del paro. Por eso huyo de la banda sonora de estos días de canciones cojonudas pero profundamente oscuras u trágicas. Por eso Beatsteaks acuden a recordarnos que las canciones sirven, entre otras cosas, para, de forma completamente irracional, cambiar estados de ánimo.
