Así es como comienza el tema más conocido de los desaparecidos y casi olvidados Black Wire (Alambre Negro), con ese incendiario “Bienvenida de nuevo con las piernas abiertas para…”. Canción de estribillo fácil y riffs electrizantes que es una ensaltación del vicio, del placer por el placer, la promiscuidad… el recurente e histórico tema rockero del desmadre dionisiaco. Cantarlo en los años 60, en plena revolución sexual, hay que reconocer que tendría más mérito, pero tampoco está de más que alguien recuerde de vez en cuando que pecar más que inmoral es excitante. Si lo acompañamos de un vídeo más que censurado en el que los valores del hedonismo más banal y la irreverencia simbólica y estética casi se salen de la pantalla, obtenemos un hit instantáneo.
