Quién les iba a decir a los Joy Division que treinta años después seguirían naciendo bandas que intentarían plasmar su idea musical. Y que basándose en ese modelo de letras oscuras, tonos bajos, sonido épico, ritmo soterrado pero protagonista de bajo-batería, riff cortos de guitarra y envoltorio de sintetizadores y teclados inventarían ellos sólos prácticamente lo que es un género musical, el llamado post-punk. Interpol, Editors, The National… y desde hace dos años, White Lies. No inventaron nada, ni copiaron tan bien como otros, su estilo para muchos gafapastas era “más de lo mismo”, pero consiguieron en ese disco debut “To Lose My Life” (2009) que muy a su pesar gafapasteros, deboradores de música comercial, góticos, rockeros de todas las familias, poperos con ganas de un poco más, chavales y veteranos del Vietnam, blogueros aficionados y críticos musicales serios… coincidieran en disfrutar como sólo los pecadores disfrutan de varios temas. Como este “Farewell to the Fairground” lo cual significa conseguir la canción redonda.
