El sábado pasado sucedió algo histórico. Lo dices así y pocos sabrían qué contestar. Sin embargo, sucedió, y el tiempo dirá si es el nacimiento de una gran ola que se lleve toda la suciedad o sólo un brindis al sol. En cualquier caso me encantan los brindis, y si hay sol, mejor, así que habrá merecido la pena salir a la calle en cualquier caso. El sábado pasado por primera vez en casi mil ciudades de todo el mundo se manifestaron (nos manifestamos) personas para protestar contra lo que se conoce como “el sistema”. Unos porque piden la renovación del sistema, otros porque piden el fin del propio sistema, todos en cualquier caso unidos desde San Francisco a Tokio, protestando contra el modo en que la clase política está (no)solucionando la crisis, y la pérdida de derecho de las personas frente a los privilegios que se dan a los “mercados”. En Cuba por cierto nadie salió a la calle, que por lo visto allí el “sistema” funciona bien y nadie se indigna con él. Hay que estar muy sordo en estos tiempos para no oír un gran crack. Todo está haciendo crack, y hay quien lo canta.
