En directo son de los más gamberros, escandalosos, escatológicos de la escena independiente. Lucen en sus actuaciones gloriosamente salvajes un sonido no precisamente virtuoso con gallos y errores. Tampoco creo que les importe demasiado. Reivindican la esencia de tiempos pasados en que se subían al escenario jóvenes que habían comprado guitarras de 50 dólares y habían aprendido de la calle y en la calle a tocar unos acordes. Reivindican un pasado en el que jóvenes que no fueron a la universidad y que socialmente lindaban entre la clase media y la nada, cantaban lo que les salía; desde sus héroes del cómic hasta su frustración por no saber ni qué hacer para aspirar a ser felices. Estoy hablando de todas las generaciones pasadas desde los garageros de finales de los 60 hasta los punks del 77. Joder, la verdad es que es difícil encontrar una banda que me guste que no reivindique algo del pasado.
