En un festival recientemente estaba viendo a Ting Tings en directo (mucha marcha, buen espectáculo escénico) e hice el comentario con el morro torcido que si los gurús de la noche quieren hacer bailar a la peña a las seis de la mañana, que es cuando peor música se puede escuchar, podían pinchar los temas más eléctricos de gente como Tin Tings. A un amigo le salió su altura de miras espiritualmente solidaria y me respondió que había cosas peores… como el hambre en el mundo… Hay a veces a quien se le olvida que la música, entre decenas de cosas, es, básicamente, una fiesta. Y no hay que minusvalorarlo y creer que eso es superficialidad barata. Porque yo, mirando a la gente que pasa, sólo veo caras de preocupación. Tristes, amargados, calculando tiempos, deseando estar haciendo otra cosa diferente a la que hacen.
