El Columpio Asesino es un grupo del que uno sospecha si acude a él con prejuicios. Un rockero clásico demasiado suspicaz diría que “no es rock”, que “es raro”, que “es pretencioso”, que son “unos modernillos haciéndose los interesantes”. Quizá es lo que pensaron a finales de los 60 de una banda como la “Velvet Underground”, de la cual hoy parece que medio planeta musical se siente influenciado pero que en su momento compraron sus discos Andy Warhol y cuatro más. Porque escuchar a El Columpio Asesino choca, desde luego. En castellano (aunque cantan en inglés y euskera ocasionalmente) no se escucha tan frecuentemente esa crudeza cercana no se sabe bien si al nihilismo más libre o al surrealismo más onírico.
