A principios de año una pequeña banda de Denver (Colorado, EE.UU.) formada en esencia por un matrimonio de jovencitos que no tenían pinta de fumar ni de beber debutaba con su primer disco de larga duración llamado “Cape Dory”. Tennis, se hacían llamar. Ella, vocalista y teclista, se llama Alaina Moore; él, guitarrista, se llama Patrick Riley. Ambos son rubios, de piel clara, vestir clásico, sonrisa inocente… muy en consonancia con su música inspirada en el pop más sesentero. Sonido limpio, letra “limpia”, voz dulce. Retro pop, lo llaman, como si hubiera algo en música hoy que no sea retro. “Cape Dory” es la experiencia de la pareja navegando un año por el Atlántico en un velero de treinta pies. Alaina tenía formación clásica de piano y él había tocado en alguna banda local pero en alta mar no pensaban en música sino en la vida y la experiencia que vivían. Cuando comenzaron a pensar en el pasado… se convirtieron de nuevo en músicos. Y en matrimonio. La música que les nació, fue la perfecta para nostalgiar.
