Si no sabes de dónde vienes no sabes a dónde vas. No sé quién lo dijo, pero lo siento así. Si borras todo lo que has sido y sólo te importa el presente, no sabes quién eres. Yo soy de una generación que huyó como de la peste de modas; primero el pop insulso de finales de los años 80, luego el bakalao... Cuando tenías 15 años si no sonaba una guitarra eléctrica, torcías el morro. Si además de sonar esa guitarra cantaban en castellano parte de tus frustraciones y fantasías mitómanas de la noche, pues mejor. Hoy tengo la suerte de apreciar muchas más cosas, pero hay que volver la vista atrás. No sólo por filosofía, sino por simple vicio. Txarrena es volver a esos sonidos, a esas guitarras, a esas letras, a esos mitos de la noche, a la actitud, a los personajes de la historia del rock en España, a la patria en que creciste, que tiene poco de banderas y mucho de sensaciones compartidas con muchos compatriotas del rock de los Extremoduro, Platero y Tú, Rosendo, Barricada…
