Si algo bueno tiene la música del siglo XXI es que salen buenos grupos de debajo de las piedras. Y además están al alcance de la mano. Hay quien piensa que la música ha muerto, porque no nacerán ya canciones como en décadas precedentes. Quizá tengan razón, porque el momento en que se crearon esas canciones y lo que supusieron artísticamente y vitalmente para esas generaciones sobrepasa con creces a lo que pueda suponer un gran tema del siglo XXI. No son buenos tiempos para la lírica. Pero ello creo que injustamente nos impide disfrutar como niños pequeños de los cientos de bandas por todo el mundo que, basándose en los clásicos, los reinterpretan y hacen música que pone los pelos como escarpias. La banda estadounidense The Love Me Nots es una de esas grandísimas bandas injustamente tratadas.
