Si Jim Morrison realmente no hubiera muerto en esa bañera. Si
París entero no fuera solamente la tumba Jim Morrison y siguiera vivo. Si
hubiera roto artísticamente con Ray Manzarek, que emocionalmente ya rompió
desde que el bueno de Ray no aceptaba el camino del malo de Jimmy. Si hubiera
dejado las drogas pero las drogas no le hubieran abandonado del todo a él. Si
hubiera pactado con el diablo como Ketih Richards para seguir vivo. Si aún le
quedara algo de voz. Si hubiera vivido todo lo que vivió y además hubiera
sobrevivido a los convulsos setenta, los hortera años ochenta, los grises años
noventa y viviera resignado el mundo en crisis actual… cantaría algo parecido a
“Standing At The Sky´s Edge”. Estaría cansado, seguramente triste, y no sería
el Rey Lagarto, sólo un anciano venerable al que ya nadie iría a verlo morirse
en directo. Pero alguna vez le brillarían los ojos y querría, aunque fuera
cantando, convertir la realidad en sueños lisérgicos. La Tierra es redonda pero
gusta sentirla plana por momentos.
