"Me dices que sólo perdura el dinero. Me dices que sólo es sincero el sexo roto y no el amor. Te ríes con tu boquita de puta. Amigo, deberías estar en un campo de reeducación." (Pablo Und Destruktion, "Limonov")

25 may. 2011

THE STROKES, "Taken for a fool" Si eres tan grande y haces esperar tanto, las expectativas son demasiadas (2011)


Era el disco más esperado de los últimos años. The Strokes son archiconocidos y trasciende lo que es la música alternativa, lo “indie” o todo aquello que no suena en los 40 Principales. Tras cinco años de ausencia y proyectos paralelos, incluso de temor a que no se reunieran de nuevo por desavenencias personales, los neoyorkinos sacaban a la luz su cuarto álbum, Angels (marzo 2011). Las expectativas eran tan altas que este trabajo ha supuesto una cierta decepción. Desde los críticos musicales hasta los gafapasteros de “el primer disco era el mejor (parece que siempre lo es)”, pasando por los que aspiramos a disfrutar, parece que la espera tan larga y ansiada no ha tenido la recompensa esperada. Se habla de “indudable calidad”, de “trabajo sobresaliente”, si… Pero al mismo tiempo también se ha hablado de “paso en falso”, “más de lo mismo”, “altibajos”... Personalmente ni lo uno ni lo otro, sino todo lo contrario. En todo caso cada vez más maduros, y sin que sirva de precedente lo digo de buenas. Pero eso para The Strokes es poco.

Y esa decepción (pequeña en cualquier caso) se explica por una simple, importante y arriesgada afirmación; al igual que se afirma que el siglo XX finalizó con la caída del muro de Berlín, se pude afirmar que la música popular (o al menos del rock) del siglo XXI comenzó con el primer disco de los Strokes, “Is This It” (2001). Nada más y nada menos que eso. Normal que se crearan tantísima expectación.

¿Qué se puede decir de los Strokes que no se haya dicho? Incluso de su último disco, ¿no está dicho todo ya? Han sido admirados, ensalzados, analizados con lupa, criticados, incluso despreciados. De un grupo del que se ha dicho que era “la gran esperanza del rock” y que tiene más de diez años de trayectoria poco se puede aportar. Sólo otra opinión subjetiva. Otro rosario de apreciaciones intrascendentes y gruesas. Que si Mozart viviera en el siglo XXI probablemente haría algo parecido a lo de los Strokes, una vez disponemos del legado de lo conseguido en el siglo XX. Que Julian Casablancas juega con la escala vocal como si fuera un nuevo Mercury. Que Albert Hammond Jr. construye un nuevo idioma para la guitarra eléctrica y le hace hablar otro idioma diferente a las demás guitarras, y lo hace además sin exagerar, dejando constancia de que uno es un genio pero no abusón. Que son el grupo más imitado y copiado. Que son una mezcla a veces perfecta entre lo virtuoso y la transmisión de sensaciones. Quizá hasta demasiado virtuosos…

Lo bueno de los Strokes es que cada día un tema me parece mejor o peor que otro. Las canciones no son planas ni se desgastan. Simplemente mutan con el estado de ánimo o con el grado de atención que uno tenga ganas de poner cuando escucha música. Por eso dudo de que la canción elegida sea la mejor del disco. “Taken for a fool” (“Tomada por tonta”) tiene el ritmo stroke por excelencia, la modesta brillantez guitarrera de Hammond, la demostración vocal de Casablancas y ese modo de hacer estribillos reconocibles pero no cansinos que los ha hecho tan populares. Además es el primer grupo que en este blog aparece en directo, que para eso son quien son.  Hace dos semanas era “Under Cover of Darkness”, el primer adelanto de “Angels”, mi tema favorito de este disco, y ha habido otras canciones, pero hoy es hoy… Lo que está claro es que una pequeña decepción de los Strokes sigue siendo una gran noticia, porque tendrían hacerlo muy mal para dejar indiferentes al personal.



(Letra original en inglés, aunque en esta actuación en directo cambiaron algo respecto a la letra original).

Página oficial de The Strokes
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