"Me dices que sólo perdura el dinero. Me dices que sólo es sincero el sexo roto y no el amor. Te ríes con tu boquita de puta. Amigo, deberías estar en un campo de reeducación." (Pablo Und Destruktion, "Limonov")

30 dic. 2012

HOWLER, “America” Lo importante para que salga el plato son buenos ingredientes (2012)



Howler son otra de las revelaciones del año. Al igual que Kadavar no hacen nada nuevo, ni siquiera en la forma en que mezclan los ingredientes ya conocidos, aunque tienen más suerte. Si el hard rock alguien ha decidido que no está de moda, siendo malo quizá porque las barbas y las melenas quedarían muy poco estilosas con las gafas de pasta, el rock acelerado de regusto garagero y surf aún sobreviven a los gurús. Aún no quedas del todo mal si después de ver la película uzbeka en versión original en tu coche suena algo como Howler. Si se cuela Kadavar, qué decir de Extremoduro que además es número uno de ventas cada vez que publican algo… pasa rápido de canción o tus nuevos amigos modernos no te ajuntarán más. Y Howler tienen la suerte de meter en la coctelera de su disco debut “America Give Up” (junio, 2012) las influencias que a muchísima gente nos hace hervir la sangre; The Strokes, Ramones, The Vaccines.

29 dic. 2012

KADAVAR, “Al Out Thoughts” Repasando las perlas olvidadas del año (2012).


 
Va acabando 2012 y ahora es cuando se da cuenta aún más claramente que el tiempo pasa muy deprisa, más para este blog. En la vida hay demasiadas cosas que hacer y demasiadas cosas en que pensar como para escribir todo lo que me gustaría aquí. Y así, aunque Gabba Gabba Hey! no es un blog de actualidad musical, sino sólo un lugar en el compartir canciones del siglo XXI, en este año ha habido discos, revelaciones, que dejan perlas que me hubiera gustado mostrar aquí. Un ejemplo sería Kadavar y las siete (las siete) canciones de su disco debut homónimo, que se publicó este verano. Para mí este trío de berlineses pueden ser la revelación del año, y eso que salvo el respeto debido por los grandes monstruos de la historia del rock, su estilo no es el que ya me pide el cuerpo a mi edad. El hard rock requiere de una intensidad y atención a esa especie de óperas rock de cuerdas que ya no soy capaz de tener y que obligó a que, por ejemplo los Ramones rompieran con todo y cantaran a toda mecha en dos minutos lo que tenían que decir. Sin embargo, Kadavar me parecen tan buenos que mi tendencia innata al aburrimiento cuando las canciones duran más de cinco minutos, desaparece del todo.

15 dic. 2012

TRIBES, “We Were Children” A veces no se pide tanto (2011).



Vale que por mucho que digan en MNE, la revista británica que pretende ser la Biblia de la música Indie, “Tribes” no va a salvar el rock. Ni hace falta que lo salven, ni hace falta que inventen nuevos Mesías por otra parte. Vale que no son los nuevos Strokes, qué falta de respeto. Vale que ni siquiera los nuevos Vaccines, como si estos hubieran envejecido. Vale que por mucho que ellos digan que no quieren ser una banda cualquiera, parecen justamente eso. Vale que parece que han buscado los ingredientes adecuados para gustar a mucha gente de un modo hasta forzado. Tienen de Pixies, tienen de REM, que tienen, eso dicen, de Nirvana(¡?). Vale que eso de tocar en una azotea de un edificio está un poco pasado. Vale que con prejuicios les veo estudiadamente “rockeros”, con la dosis justa de pelillo largo, pinta moderna, entre duros y blandos, entre guapos y no te pases. Vale que no suenan a nada nuevo. Vale que parece que podrían elevar cada canción hasta el cielo y eligen entrar en bucles de algodón con coros de melancolía pop azucarada. Vale, vale, vale… pero hacen canciones bonitas; pero “Were Were Children”, por ejemplo, es una canción bonita.

8 dic. 2012

LORDS OF ALTAMONT, “Ain´t It Fun” Versionando el himno de los Dead Boys (2011).



Este sitio será del siglo XXI pero la música de ahora es hija mestiza de las últimas décadas del siglo XX y yo mismo soy hijo físico deseado de ese siglo. Podré escuchar lo de hoy, es “nuevo”, es el momento que vivimos, es nuestro mundo… pero quién no siente que de algún modo estuvo en la Caverna con los Beatles; en Woodstock o la isla de Wight; en el San Francisco de flores en el pelo; en New Haven cuando Jimbo fue detenido en el escenario; en el Detroit de la Motown o en las calles del Londres del 77. Son lugares comunes y son refugios. Especialmente esos rincones de Manhattan a mediados de los 70 tan cercanos ya  la vez tan lejanos de Wall Street. Allí donde convivían el paro juvenil, la delincuencia, el bajón de la heroína y la resaca de los años 60, los tirados anónimos y los genios como Dylan, Cohen, Kubrick, Arthur Miller a las puertas del Hotel Chelsea, el Greenwich Village, el Lower East Side. Una imagen romántica, decadente, pero dura. El Nueva York dormido y aburrido que estaba explotando. Los Dead Boys llegaron a la Gran Manzana llamados por los Ramones, los inadaptados sociales, los creadores de ese sonido acelerado y casi provocador llamado “punk” que hacía juego casi con lo desagradable del momento. Dead Boys harían uno de los himnos históricos de la desesperación de esa generación, la primera a la que le habían prometido todo y que no tenía nada. Por el camino se llevaron la gloria de ese tema los Guns & Roses, con una versión-copia (perdón, no me gustan los G&R ni de coña). Treinta años después “Ain´t It Fun” es más real que en los 90. Y The Lords of Almont es sólo una excusa.

4 dic. 2012

LOS PUNSETES, “Maricas”, Tristeza bizarra (2008)


 
Los Punsetes siempre se dedicaron a meter el dedo en el ojo. Son como los Pepito Grillo de una cosa entre el pop y el punk (se puede, por poder, se puede casi de todo) que tocaban canciones como el “Bar del Tanario” o “Tráfico de órganos de la Iglesia”, y que cantaban cosas como “no soporto tu amor, me hace peor persona, no soporto los besos que me das a todas horas”; o “tú eres de los que miran en los accidentes, te gusta ver el cuerpo descompuesto de la gente”. Todo ello unido un aire indie demasiado suave para los que buscan letras en las que vomitar, pero a la vez demasiado sucios (musicalmente cada disco más) como para gustar a muchos gafapastas felices. Lo (aparentemente) políticamente incorrecto puede vender, mientras ataque a enemigos comunes que  ya todos odiamos como las injusticias sociales, los dirigentes políticos, el abuso de poder o la corrupción. Pero cuando se meten con la mugre de la cotidianeidad de cualquier españolito de a pie, cuando el aludido puedes ser tú, la cosa cambia. Pasa de ser un grupo rebelde a un grupo tocapelotas. Por eso me gustan especialmente. Sin embargo, un día hicieron una canción en la que sin renunciar para su estilo, ellos, tan mordaces, satíricos, que se meaban en todas las convenciones sociales, ellos… parece que hacen simplemente una canción de rendición. Sin matices.