"Me dices que sólo perdura el dinero. Me dices que sólo es sincero el sexo roto y no el amor. Te ríes con tu boquita de puta. Amigo, deberías estar en un campo de reeducación." (Pablo Und Destruktion, "Limonov")

27 mar. 2012

THE STROKES, "Life´s a Gas" Brindando en la despedida (2006).

Hay muchas maneras de despedirse. Hay que tener cuidado con la despedida que se escoge, al fin y al cabo es el último acto de la función. Decía Sabina que todos los finales son el mismo repetido, pero no… Hay finales dignos e indignos, finales épicos, muertes dulces y lentas, finales cobardes y traicioneros… en una ejecución puedes llorar como un niño pequeño o mirar de frente y sin venda. Existe el final de Casablanca en el que cada vez que lo ves deseas que Rick se suba a ese puñetero avión, y finales como “Lo que el viento se llevó” en el que Rhett Butler se marcha realmente asqueado de Scarlett O´Hara. Existen despedidas que son un “hasta luego” y finales que son un “hasta nunca”. Y no se mide lo grande de una despedida por la cantidad de lágrimas derramadas, sino por el recuerdo que deja. Debes elegir entre un alfiler que se clava adentro o un brindis por lo vivido juntos. “Life´s is a Gas” es una canción de despedida de los Ramones, y ellos eligieron brindar. Es más, eligieron plasmar en una canción de adiós la esperanza, el ánimo y las ganas de vivir. The Strokes versionaron este tema honradamente una década después.
 

1 mar. 2012

ANTONIO VEGA, “Agárrate a mí, María” El precio de la belleza en este caso es demasiado alto (2000).


“Agárrate a mí, María”, canción de Los Secretos versionada por Antonio Vega, suena en “Caótica Ana” y le da el sentido a una escena bellamente triste. Es uno de esos momentos en que el cine es capaz de crear momentos mágicos reforzado con música. Es una escena brutal que siento que los que la vean aquí por primera vez lo hagan de modo descontextualizado, porque en el desarrollo de la película adquiere una significación que derrite a cualquiera. Si has visto la película hasta ese momento se te ablanda el corazón aunque dirijas una agencia de calificación tipo Standard & Poor´s. Caótica Ana es una película desconcertante, como lo es todo lo mágico, supongo. Sólo tiene lógica si quieres creer en los cuentos de Julio Medem o si quieres creer que la realidad y la naturaleza humana es mucho más compleja y poética que lo que nos han enseñado. La protagonista, Ana, es una joven de apenas 18 años que abandona su vida inocente, pura y segura al abrigo de su padre que la ha alejado de prejuicios en Ibiza para ir a Madrid a vivir su propia vida. Y Ana lucha durante años con su pureza e inocencia contra un mundo podrido. Lucha para ser feliz a pesar de que reme a contracorriente con unas reglas que no la han enseñado.